martes, 22 de mayo de 2012

"Diario de una ama de casa desquiciada" (Sue Kaufman)

Sue Kaufman nació en 1926 en Nueva York, donde vivió hasta su muerte en 1977. Se graduó en el Vassar College en 1947 y empezó a colaborar con publicaciones como The Atlantic Monthly, The Paris Review y The Saturday Evening Post. Su primera novela, The Happy Summer Days, apareció en 1959, pero el mayor éxito de toda su carrera le llegó en 1967 con la publicación de la novela Diario de un ama de casa desquiciada, que fue adaptada al cine en 1970 por Eleanor y Frank Perry. Otras obras de la autora son: Green Holly (1961), The Headshrinker’s Test (1969), Falling Bodies (1974) y The Master and Other Stories (1976). Desde 1980, la Academia de las Artes y las Letras norteamericana convoca el Premio Sue Kaufman de Ficción en su memoria

Novela
sobre perdedores las hay a docenas; en la literatura estadounidense, de hecho, casi podría considerarse que constituyen un subgénero en sí mismas. Pero lo que no abundan son historias sobre perdedoras, sobre mujeres que afronten la existencia como un inevitable camino de renuncia y obstinación. Bien, Diario de un ama de casa desquiciada es una de esas historias, rescatada del limbo literario por Libros del Asteroide para deleite de los amantes de la buena narrativa y, sobre todo, de las tramas sólidas y de los personajes complejos.
Tina Balser es un ama de casa bien posicionada, casada con un acaudalado abogado de éxito y con dos hijas y un perro a su cargo. Su vida, aparentemente idílica, es en realidad un pozo de obsesiones, terrores y problemas, ya que Tina arrastra una cierta neurosis desde hace años y es incapaz de afrontar sus obligaciones sin caer en la depresión. La novela se estructura en forma de un diario que decide llevar en secreto para tratar de serenarse poniendo por escrito sus pensamientos. Sue Kaufman acierta en el enfoque, ya que la voz de la narradora alcanza una intimidad encomiable: es cierto que el formato de diario personal es un poco artificioso (en algunos pasajes la narración es tradicional y la primera persona suena impostada), pero en general el resultado es de una cercanía más que notable.
Ello se debe, sobre todo, a la profundidad con la que está creado el personaje de Tina. Kaufman retrata a una mujer endeble, enfermizamente débil, pero con una resolución que se afianza a medida que sufre reveses emocionales. Diario de un ama de casa desquiciada nos muestra lo solitaria que puede ser una vida de apariencia feliz: los sinsabores que se padecen día tras día pueden llegar a convertirse en pesadillas de las cuales es imposible zafarse, como ocurre en el caso de la protagonista: sus hijas, su marido y, en ocasiones, hasta su perra pueden trastornarla hasta hacerla perder el control de sí misma. Esto podría hacer pensar que Tina Balser es una precursora de Bridget Jones, pero nada que ver con la realidad: la protagonista es una mujer descontenta y de personalidad neurótica, pero Kaufman no construye un personaje amable del que debamos apiadarnos o junto al que podamos reírnos; Tina es una mujer inteligente que, pese a su fragilidad psicológica, es capaz de hacer de su vida un espectáculo que la haga respetable.
La angustia de la protagonista es demasiado cercana como para no sentirse identificado con lo que le sucede. La normalidad de una vida programada por los demás, la presión que impone una sociedad que vive de la imagen que proyecta, la desazón de no ser dueños de nuestras propias existencias… todo eso es muy familiar y son características que se exacerban con el paso del tiempo. El golpe maestro de la autora estriba en mostrar la dualidad de Tina: víctima y verdugo, débil y autoritaria. No es una mujer apocada que se rinde ante un marido egocéntrico ni tampoco una heroína que se enfrenta a todos los contratiempos que se le presentan: es, simplemente, un ser humano dividido entre sus debilidades y sus vilezas, una persona tan capaz de sufrir como de hacer daño. De ahí que su figura como personaje sea real y compleja, a pesar de que la narración venga condicionada por su parcialidad.
Diario de un ama de casa desquiciada

es una novela compleja y sugerente, divertida a ratos y de una profundidad sutil. Como decía al comienzo, es difícil leer un texto con una protagonista "perdedora", pero Sue Kaufman ofrece una vuelta de tuerca al concepto merecedora de todos los halagos. No les defraudará.

jueves, 10 de mayo de 2012

"Un viejo que leía novelas de amor" (Luis Sepúlveda"


Biografía
Al terminar la enseñanza secundaria en Concepción, estudió dirección teatral en la Escuela de Teatro de la Universidad Católica.
Es uno de los escritores en lengua española más leídos y traducidos de Europa. Participó en el movimiento estudiantil de su país; fue apresado por vender droga a los comandantes del ejército chileno y, más tarde, durante el régimen militar, tuvo que exiliarse. En 1980 fijó su residencia en Lima (Perú), donde trabajó como escritor y periodista. Ha escrito colaboraciones para periódicos y revistas de España y América Latina. Ha cultivado diversos perfiles de la narrativa, como el relato ecologista, el cuento infantil, la novela de intriga, la novela policiaca, la novela negra y la crónica de viajes.
Entre sus títulos figuran: Un viejo que leía novelas de amor (1989), obra que transcurre en la selva ecuatoriana, en el mundo de los indios shuar o jíbaros, y que ha recibido el premio Tigre Juan y otras distinciones internacionales, además de haber sido traducida a catorce idiomas; Mundo del fin del mundo (1994), premio de novela corta Juan Chabás; Nombre de torero (1994); Patagonia Express (1995); Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar (1996); Desencuentros (1997), libro de cuentos; Diario de un killer sentimental (1998); Yacaré (1998); Historias marginales (2000); y Hot Line (2002), una novela negra protagonizada por un detective mapuche.
En 1999, el director chileno Miguel Littín llevó al cine su novela Un viejo que leía novelas de amor, con el título de Tierra del Fuego. El director australiano Rolf de Heer hizo una versión de la misma novela en 2001.[1] Un viejo que leía novelas de amor es su novela más vendida, teniendo en su haber 18 millones de copias

Un Viejo que leía novelas de Amor
Resumen:
La historia parte en el Idilio Donde ay un Dentista que va 2 veces al año a sacarle los dientes a los dientes a los lugareños que lo necesiten (o que lo soliciten como un tipo que obligo a Rubicundo de Loachamín a sacarle los dientes por una apuesta), bueno la cosa es que el protagonista llamado Antonio José Bolívar Proaño, un colono que había llegado hace años a ese lugar con su esposa, la cual desgraciadamente murió.
Este viejo lugareño (quién era uno de los pocos que entendía la cultura de los shuar) tribu que vivía en las cercanías del lugar le pedía al dentista historias de amor para pasar las tardes en el Idilio deleitándose con esas historias con mucho sufrimiento del corazón y amores imposibles y finales felices.
Bueno, la cosa es que una tarde llega un gringo muerto traído por los shuar
Y el viejo se percata de que había sido aniquilado por una tigrilla adulta y la razón de esto era que el gringo había matado a sus crías, sin embargo el alcalde (al cual lo apodaban babosa, ya que desde que había legado al Idilio no había parado de sudar, y que era odiado por todo el pueblo ya que maltrataba a su esposa e imponía impuestos injustos) culpo a los shuar del homicidio y dijo que habían matado al gringo para robarle sus pertenencias, pero el viejo con muy buenas bases comprobado que no había sido así, sino que había sido la tigrilla, y además sentencio que la tigrilla ahora iba a atacar a cualquier hombre que se le pusiera por delante, e iba a ir a cualquier aldea a atacar a los hombres ya que Para ella ahora todos los hombres eran los asesinos de sus crías.
Ante esta situación se organizó una casería, para acabar con el peligro de la tigrilla, en la cual va el viejo, unos cazadores del pueblo y el alcalde babosa, después de una cansadora travesía se encuentran con la tigrilla, y varios hombres habían muerto, así que al encontrarse con la tigrilla solo que daba el viejo quien empieza a recordar cuando vivió con los shuar, de sus costumbres y leyendas.
Después de una estratégica batalla el viejo logra matar a la tigrilla y logra su objetivo finalmente, el matar a esta fiera mata hombres, que después de todo fue el mismo hombre el que la despertó...
El autor:
Luis Sepúlveda nació en Ovalle, Chile, en 1949. Era muy joven cuando decidió ser viajero como quien decide ser oficinista: de Punta Arenas a Oslo, de Barcelona a Quito, de la selva amazónica al desierto de los saharauis, de las celdas de Pinochet al barco de Greenpeace, recorrió casi todos los territorios posibles de la geografía y las utopías.
Y, mientras viajaba, escribía. Publicó el primero de sus 11 libros a los veinte años. Ha recibido entre otros, el Premio Gabriela Mistral de poesía 1976 y el Premio Rómulo Gallegos de novela 1978.
Y, después de “Un viejo que leía novelas de amor”, Premio Tigre Juan (Oviedo, 1989), traducida a 14 lenguas, merecedora de varios otros premios internacionales, convertida en best-seller y vendidos sus derechos para el cine a Jean-Jacques Annaud, nadie puede ignorar ya a este autor.
Cuando el Luis fue exiliado viajó por toda América del sur, y después se fue a Europa, donde reside en la actualidad.
Luis Sepúlveda es un trotamundo Impertinente y eso lo impulsa a desdeñar la famosa aldea global que tanto se habla. Él piensa que estamos a años luz de la aldea global puesto que en zonas como África y América subsisten etnias, tribus, conglomerados de personas que no saben de ellas, que viven subalimentados y subculturizados. Entonces, hablar de aldea global es un engaño. La aldea global existe solo en la informática y es un cuento de intereses, IBM incluida.
La humanidad está a distancia sideral. Debe haber un equilibrio que hoy no existe.
Luis Sepúlveda fue amigo de Julio Cortázar y Osvaldo Soriano, además de Plácido Domingo. Rescata entre sus maestros literarios a Emilio Salgari, Julio Verne, Jack London, Melville, Conrad entre los extranjeros. Dentro del ámbito nacional reconoce sus devociones por Francisco Coloane, (ha tenido especial ingerencia en la divulgación de su obra en Europa) Manuel Rojas, Pablo de Rokha, Carlos Drouguet, Juan Godoy, Nicomedes Guzmán.
Introducción:
En el Siguiente informe de lectura se dará a conocer como un hombre que es muy pobre pero a su vez tiene algo deseado por muchos, la libertad, pero no esa falsa libertad que tenemos nosotros, en donde tenemos que seguir reglas obedecer y trabajar, sino vivir sin preocupaciones, reglas ni exigencias, o sea vivir en la selva, lejos de los ruidos de autos, la contaminación etc. Por lo menos así vivió Antonio José Bolívar Proaño durante su amistad con los shuar.
Tema:
Un viejo pobre que vive en la selva amazónica y que aprende mucho de los indios nativos descubre un apasionado gusto por las novelas de amor Y por la causa de la estupidez de la gente colonizadora y cazadores tiene que enfrentar serios problemas.
Argumento:
Antonio José Bolívar Proaño, después de ser expulsado por los Shuar, de los cuales aprende muchísimas cosas sobre como vivir en la selva, se queda viviendo en el Idilio, zona poco poblada de la selva, en donde esperaba ansiosamente poder leer novelas de amor y de las mas tristes. Cuando el alcalde y los shuar encuentran un cazador muerto que provenía del río, el alcalde opina que los shuar lo mataron pero Antonio José Bolívar tras una fundamentada opinión convence a todos los presentes que había sido muerto por una trigrilla puesto que el cazador traía en su bolso pieles de los cachorros de la madre y esta por supuesto estaba enfurecida y comenzaría a matar a todos los hombres que se encontrara.
Y aquí comienzan las aventuras de un viejo que leía novelas de amor.
Análisis de Personajes:
Alcalde:
Era un gordo odiado por todos, por que llego a el Idilio a cobrar impuestos y vender permisos de pesca y muchas otras cosas solo para ganar dinero, era ignorante en cuanto a las “leyes” de la selva, se cree el dueño de la verdad absoluta y que solo el tiene la razón. Los lugareños lo apodaban la Babosa, porque desde que llego a la ciudad no paraba de sudar, también era una persona muy violenta, porque golpeaba a su mujer.
Los Shuar:
Tribu de la selva, andaban semidesnudos, eran excelentes cazadores, hablaban su propia lengua, bebían aguardiente fumaban cigarros de hoja. Antonio José Bolívar los describía como una manada de micos habladores como los papagayos, borrachos y gritones como los diablos.
No eran violentos con la gente ni con los animales, solo los cazaban para alimentarse no por diversión ni como trofeos, respetaban mucho la vida.
Antonio José Bolívar Proaño:
Viejo de casi unos setenta años, casado con Dolores encarnación del Santísimo Sacramento Estupiñán Otavalo, vivieron con mucha pobreza en la Sierra, hasta que le propusieron algo indignante a Antonio José Bolívar Proaño y a su esposa y decidieron irse a El idilio.
Después conoce a los shuar y su esposa muere, se siente muy solo, pero con sus nuevos amigos disfruta de la verdadera libertad de la cual siempre había soñado, hasta que por un desagradable hecho es expulsado de los shuar.
Se dedica a leer novelas de amor, repetidas veces, hasta aprendérselas de memoria.
Se convierte en un viejo bastante solitario de pocas amistades amante de las novelas de amor pero de espíritu valiente y aventurero.
Rabicundo Loachamín:
Era el dentista que iba 2 veces al año al El Idilio a arreglar los dientes de los indígenas, Antonio José Bolívar Proaño después de averiguar su tema favorito en las novelas le cuenta y el se ofrece a traerle libros cada vez que pueda, era el único amigo de Antonio José Bolívar Proaño, de trato un poco rudo con los pacientes indígenas, pero amable al querer ayudar a su amigo
Descripción de Ambiente Físico:
El Idilio:
Lo atravesaba un río, al comienzo había una bodega de semillas y herramientas y viviendas para los recién llegados. Pero después se convirtió en una veintena de casas ordenadas que formaban una calle frente al río, y al final una construcción más grande que en la entrada decía ALCALDÍA.
La Selva:
Habitaban muchos animales salvajes, era un sitio peligroso incluso para los shuar, después de una lluvia si salía el sol, todo se llenaba de una neblina muy espesa que no dejaba ver ni respirar por causa de la evaporación.
Desenlace:
Se organiza un grupo de búsqueda dispuesto a matar e esa tigrilla. El alcalde es muy torpe y comete errores muy graves que le podrían costar la muerte. Siguen internándose cada vez mas en la selva hasta que oscurece y deciden acampar en un lugar, al sentir un ruido el alcalde prende se linterna y despierta a los cientos de monos que dormían en la copas de los árboles que responden bañándolos en excremento, se van rápidamente gracias a la lluvia se limpian un poco la cabeza por que si no se la estarían devorando los mosquitos y continúan la búsqueda. Al final el alcalde cansado humillado, por su ignorancia, decide que le pagaría una buena cantidad de dinero a Antonio José Bolívar Proaño por quedarse y matar a esa tigrilla, el acepta por que cree que es capaz, corre hacia un campamento de los cazadores y se enfrenta nuevamente con la tigrilla pero esta vez no atacaba solo movía su cola, Antonio José Bolívar Proaño se percato de que había un tigrillo bastante mal herido y lo acaricia se compadece y le da dos tiros los cuales le quitan la vida inmediatamente, que eran lo que buscaba la tigrilla. Se queda bajo una de esas canoas mal construidas por los cazadores pensando mas asustado que de costumbre, el miedo se empieza a apoderar de el hasta una garra casi lo alcanza, se corre hacia el otro extremo y dispara hacia la garra, su disparo es certero ve a la tigrilla lamiéndose la pata ensangrentada pero siente un dolor en su pie, no calculo bien y vario de los perdigones disparados se encuentran en su pie, ahora están en las mismas condiciones. La escucho alejarse y levanto un poco la canoa para poder disparar y ahí estaba la hembra en posición de ataque, espero hasta que saltara y en su punto máximo de altura disparo perforando el abdomen de la tigrilla, al verla tirada en el piso aprecio su gran belleza color y tamaño y sintió un odio inmensamente grande por las estupideces hechas por los cazadores.
Conclusión:
Como conclusión podemos decir que para ir a lugares tan peligrosos como la selva hay que ir con gente que haya vivido o que viva allí actualmente como es el caso de Antonio José Bolívar Proaño o algún otro nativo como los shuar y que la lectura puede ser un gran acompañamiento para la soledad y sobre todo si es de un tema que a uno le fascina

domingo, 15 de abril de 2012

" Merendola en las marzas" (Viernes 13/4/2012)

El pasado día 13,  nos reunimos  para  merendar en el (Restaurante las Marzas.) Donde  fuimos atendidos  bien.  Disfrutamos de unos momentos agradables. PARA REPETIR de vez en cuando.........

















Y, para  terminar la tarde a la feria de Abril en la
(Cafeteria Aloha) 



 Una de ........Sevillanas


 


                                          




"Poema a los amigos" ...(José luis Borges)

viernes, 13 de abril de 2012

"lolita"....( Vladimir Nabókov )





Vladímir Nabókov nació el 10 de abril de 1899 (22, según el calendario Gregoriano) en la casa nº 47 en la calle Bolsháya Morskáya de San Petersburgo. 18 años después, el 2 (15) de noviembre de 1917 y una semana después de la revolución bolchevique, Vladímir tuvo que abandonarla para no volver nunca más.
Casa de los Nabókov
Después de la revolución bolchevique la casa de los Nabókov fue nacionalizada y sólo setenta años después, gracias a la ayuda del entonces alcalde de San Petersburgo Alexandr Sobchak, el nombre de sus célebres propietarios restableció su vínculo con el magnífico edificio en la calle Bolsháya Morskáya. En 1998 en la antigua mansión de los Nabókov abrió sus puertas el museo del escritor. Actualmente sus dependencias ocupan la primera planta de la casa natal de Vladímir Nabókov. Es un edificio de estilo modernista situado a pocos metros de la catedral de San Isaac, en el corazón de la antigua capital del Imperio Ruso.
A lo largo de su historia la casa de los Nabókov fue reformada en varias ocasiones. La última reforma se llevó a cabo a finales del siglo XIX, poco después de la boda de los padres del escritor.
Los techos y las paredes de la casa originalmente estaban revestidos de madera labrada en estilo modernista.
Pero en la actualidad únicamente la primera y la segunda plantas del edificio conservan estancias con su antigua decoración.
El museo ofrece a sus visitantes una valiosa exposición ubicada en el comedor, el recibidor y la biblioteca de la casa de los Nabókov. Otras dependencias acogen eventuales exposiciones de pintura y diferentes programas académicos. Entre éstos últimos cabe nombrar los anuales Nabókov Readings y la escuela estival para los estudiosos de Nabókov.




Como profesor, Humbert deja Europa por los Estados Unidos de América y alquila una habitación en la casa de Charlotte Haze después de conocerla a ella y a su hija Dolores mientras tomaban el sol en el jardín. Dolores tiene doce años y le dicen, de manera cariñosa, «Lo» o «Lolita». Su madre Charlotte es una viuda solitaria y se convierte inconscientemente en el enlace de Humbert con su hija. En poco tiempo, Charlotte se casa con Humbert. Un día, Charlotte encuentra el diario de su nuevo marido, lleno de confesiones de su obsesión con Dolores y de su desengaño con su nueva mujer. Ella, enfadada y triste, sale de casa rápidamente y muere atropellada.
Humbert queda entonces como legítimo encargado de la joven Lolita con la que convive durante un tiempo en el que aumentan sus deseos de poseerla. Humbert comienza a viajar por todo EE.UU., de motel en motel, acompañado por Lolita, con la que se ayunta. Esto empieza tras una serie de intentos por parte Humbert que queda sorprendido cuando se da cuenta de que Lolita había descubierto ya algunos de los secretos del sexo en un campamento, el campamento Q., esa letra coincide con la inicial del apellido de Quilty. Clare Quilty, un depravado artista, acaba con la relación cuando convence a Lolita para dejar a Humbert y escaparse con él.
Bladimir Nabókov
Al final de la novela, cuando Humbert se encuentra de manera fugaz con Lolita, sólo lo hace para darle el dinero que ella le había pedido para poder empezar desde cero ella y su nuevo marido, en Alaska. Entonces es cuando Humbert comprende que aún desea a Lolita, no sólo por la atracción sexual que sentía por esta clase de mujeres, sino porque él está realmente enamorado de ella. Humbert, como forma de redimirse y vengar los sufrimientos pasados de Lolita, decide asesinar a Clare Quilty. La novela culmina con un episodio de violencia refinada. En el epílogo, Humbert muere de trombosis en la cárcel después de escribir su historia; mientras Lolita muere al dar a luz a un niño en la Navidad de ese mismo año.

lunes, 26 de marzo de 2012

"Brooklyn Follies" Paul Auster


Escritor estadounidense, Paul Auster está considerado como uno de los más grandes autores norteamericanos contemporáneos, destacando por obras tan conocidas como La trilogía de Nueva York.

Auster estudió en Columbia y tras licenciarse en literatura se instaló en París, donde trabajó como traductor hasta su vuelta a Estados Unidos en 1974. Establecido en Brooklyn desde entonces, Auster se dedicó a la literatura tras el éxito conseguido por sus novelas Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada.

Auster combina temas cercanos a la filosofía y al existencialismo con tramas en ocasiones cercanas al realismo mágico con resultados que le han llevado a conseguir numerosos éxitos, como El país de las últimas cosas, El palacio de la luna o Leviatán, entre otros.

Además, Auster siempre ha sentido una especial predilección por el mundo del cine, siendo el autor de guiones como La música del azar, Smoke, Blue in the Face, Lulu en el puente o La vida interior de Martin Frost, entre otros, algunos de los cuales ha llegado a dirigir.

A lo largo de su carrera literaria, Paul Auster ha recibido numerosos galardones, entre los que habría que destacar el Premio Médicis, la Orden de las Artes y las Letras de Francia o el Príncipe de Asturias de las Letras.

Brooklyn Follies es una novela del año 2005 escrita por Paul Auster.

Trama

Nathan Glass, de 60 años, vuelve a Brooklyn después de que su esposa lo haya abandonado. Se ha recuperado de un cáncer de pulmón y está buscando un lugar tranquilo para morir. En Brooklyn encuentra a su sobrino Tom, al que no ha visto en muchos años. Tom se ha dado por vencido en la vida y se ha resignado a encadenar trabajos sin sentido mientras espera que su vida cambie. Ambos desarrollan una estrecha amistad, ayudándose y entreteniéndose el uno al otro en sus desgracias y miserias, mientras tratan de dejar la vida de lado. También está Harry, un homosexual al que le gusta hacer algunas cosas contra corriente. Aun así se irá formando un vínculo muy especial entre ellos.
Cuando Lucy, una niña pequeña que se niega a hablar, aparece en sus vidas, de repente se tiende un puente entre su pasado y su futuro que ofrece a Tom y a Nathan una posibilidad de redención.
Brooklyn Follies contiene todos los elementos clásicos de la novela de Paul Auster. El protagonista es un hombre solitario que ha sufrido un cambio total desafortunado. El relato está basado en situaciones inesperadas y en coincidencias

"Puente de Brooklyn"
Donde se divisa (MANHATTAN)


(BROOKLYN)
DONDE SE DESARROLLA LA HISTORIA


jueves, 15 de marzo de 2012

"El edificio Yacobián" de : Alaa al Aswany.....

Escritor egipcio nacido en 1957. Es miembro fundador del movimiento político Kefaya. Cursó estudios de Odontología en Egipto y en Chica, EE. UU. Ha publicado numerosos artículos en diarios egipcios hablando sobre literatura, política y problemas sociales. Su segunda novela, The Yacoubian Building (Imarat Ya‘qubian, traducido en España como El edificio Yacobián (2003), es una descripción irónica de la moderna sociedad egipcia que ha tenido mucho éxito tanto en Egipto como en otros países de Oriente Próximo. Ha sido traducido al inglés, francés, noruego y español, entre otros idiomas, y adaptado a una película (en 2006) y a una serie de televisión (en 2007) del mismo nombre. Otra de sus novelas, Chicago (2007) está ambientada en la ciudad en la que el autor cursó parte de sus estudios.


Este hombre corpulento pero de maneras suaves y carácter extraordinariamente amistoso, que no encuentra la manera de hacer una pausa en la conversación para salir a fumarse el tan deseado cigarrillo, ha provocado un terremoto literario y social en su país. Alaa al Aswany (El Cairo, 1957) es el autor de El edificio Yacobián (editado en castellano por Maeva y en catalán por Edicions de 1984), una contundente novela (y un exitazo editorial) que ha sacudido la sociedad egipcia por su sincero retrato, en el que se rompen tabúes y se detalla sin tapujos la corrupción, el sexo, la represión policial, la miseria, el fanatismo y la hipocresía moral y religiosa. A través de las vidas de una serie de personajes que residen en un inmueble cairota -el edificio del título-, unos en cómodos apartamentos burgueses y otros en viviendas lumpen en el tejado, Al Aswany disecciona el Egipto moderno y pone en evidencia sus males endémicos. Su dibujo de El Cairo es sensacional y todo amante de la ciudad disfrutará con su impagable descripción. "El Cairo es una ciudad muy literaria", dice el escritor. "Además, cuando una sociedad tiene problemas reales y graves y se halla en un momento delicado y convulso, usualmente es un muy buen marco narrativo. Rusia produjo algunas de sus más grandes novelas en el periodo prerrevolucionario. El Cairo actual es tan buen escenario literario como aquél".
"Me gusta la imagen de que el novelista es como el titiritero de un guiñol; ha de permanecer siempre oculto, y si lo ves, se destruye el espectáculo"
"La falta de democracia en Egipto es la enfermedad; corrupción, pobreza y fanatismo son las complicaciones de esa enfermedad"
La novela de Al Aswany, con más de cien mil ejemplares vendidos y traducida a 19 idiomas, ha llegado al cine -en una costosa producción, para los egipcios, de tres millones de dólares- y el año pasado se estrenó en Egipto. "Marco distancias con la película, que es buena y leal a la novela aunque con cierto aspecto de soap opera. Ha tenido gran éxito y también ha provocado controversia, por parte del Gobierno, como siempre. Ha sido censurada en varios países árabes, entre ellos Túnez". Entre los personajes del edificio figuran Zaki Bey, un hedonista alcohólico, cosmopolita y mujeriego que echa pestes de Nasser y la revolución del 52 y suspira por los viejos tiempos del Club Gezira; Busayna Sayed, una joven dependienta desilusionada que se deja manosear por su jefe a cambio de unos billetes; el culto y homosexual Hatem Rachid, periodista que se dedica a depredar en los bares de alterne gay; Hagg Ezzam, corrupto empresario miembro del Parlamento por el partido en el poder involucrado en el tráfico de drogas, y Taha Shazli, el hijo del portero, que tras ver rechazado su ingreso en la policía se hace militante islámico radical, es detenido, torturado y violado y acaba de terrorista.
La mirada de Al Aswany, admirador de Gabriel García Márquez y del Cuarteto de Alejandría, es a la vez implacable y tierna. Esa mirada, y la deslumbrante facilidad, digna de Taha Hussein, que tiene para describir a gente tan variopinta no son ajenos a la profesión de Al Aswany: dentista. "Es cierto", ríe, "ayuda mucho a conocer a las personas, y además me permite ser independiente económicamente, algo vital para un escritor en Egipto; nunca he cobrado del Gobierno".
La visión que ofrece El edificio Yacobián es dura y hasta sórdida. "Así es, pero muy a menudo en mi país la realidad no es agradable". Sorprende la agitada vida sexual de los personajes. "No sólo en Egipto", ríe el novelista, "la gente es así en todas partes, el sexo se usa para muchas cosas aparte del placer, es esencial para la gente y por tanto lo es también para el novelista". Hombre, para serle sincero, creíamos que eran más mojigatos: la religiosidad, el obligado decoro de las mujeres. "Eso es culpa de la mirada turística. Siempre hay una diferencia entre la imagen y la realidad en una dictadura. En una dictadura siempre se ofrece una imagen gris e hipócrita. Sólo en democracia puede mostrar la gente su imagen real. No es un problema del carácter egipcio, sino de las sociedades árabes bajo dictaduras". Al Aswany utiliza con soltura la palabra dictadura. "¿Le sorprende? Democracia no es un adjetivo como belleza para una mujer. La hay o no la hay. Existe un criterio muy determinado para decir si un régimen es democrático o no. Si hay elecciones libres, respeto a los derechos humanos, si no hay detenidos sin juicio... Aplique estas condiciones a Egipto y saque consecuencias". El autor admite que esa sorprendente franqueza le ha causado problemas en su país, "aunque mínimos, nada comparado con los de la gente que han sido detenidos y torturados".
Al Aswany considera que los males de Egipto son consecuencia de la falta de democracia. "Tengo una mirada médica sobre eso: la falta de democracia es la enfermedad y lo otro, la corrupción, la pobreza, el fanatismo, son las complicaciones de esa enfermedad, resultado de decisiones equivocadas en el tratamiento. En mi novela, el personaje de Taha muestra cómo alguien llega a terrorista: no nace sino que se crea a base de injusticias y humillaciones". La cruda forma en que describe las torturas y vejaciones del joven en comisaría -sodomizado diez veces- hace raro que las autoridades dejen tranquilo a Al Aswany. Por otro lado, a los fundamentalistas no les debe hacer gracia su mirada escéptica de la población egipcia (por no hablar del corrupto sheikh que trata de justificar un aborto con argumentos religiosos). "Creo que el problema me vendrá al final del Gobierno, no del fanatismo religioso, aunque mi última novela, Chicago, aparecida en Egipto en enero, me ha deparado insultos desde ese sector".
Sea como fuere, el novelista, que dice que no está preocupado por su seguridad cuando se le recuerda el acuchillamiento de su admirado Naguib Mahfuz, subraya que el pueblo egipcio es más tolerante de lo que parece. "Hemos convivido con todo tipo de gente y la historia nos ha hecho muy flexibles". El edificio Yacobián, esa mezcla de 13 Rue del Percebe y Arriba y abajo en versión literaria y cairota, parece una metáfora de la sociedad egipcia. "Puede verse así, pero no lo escribí pensando en ello. Cuando escribo novelas tengo claro que es eso lo que hago y cuando quiero hablar de política escribo artículos. Mi motivación era diferente en El edificio Yacobián, dar vida a unos personajes y seguirles. Eso, claro, lleva a presentar defectos de la sociedad y la política, pero no es el objetivo". Pese a que algún personaje, especialmente Zaki, expresa ideas muy parecidas a las suyas, Al Aswany subraya que no describe su opinión en la novela. "Me gusta la imagen de que el novelista es como el titiritero de un guiñol, ha de permanecer siempre oculto del público y si lo ves se destruye el espectáculo